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Biografia |
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Campos de Alelíes
(Tarma)
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Jorge Fernández Tarmeño nació el 21 de junio de 1960, en el pueblo de Tarma, Perú, donde pasó su niñez y juventud.
En 1980, ingresa a la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, y paralelamente estudiaba en los talleres de los maestros Walter Carreño (Tarma, 1979-1981) y Leonel Velarde (Miraflores, 1982 - 1983).
Después de su quinto año en la Escuela de Bellas Artes, decide iniciar su carrera de artista realizando pinturas al óleo. Poco a poco fue alternando con la pintura de agua empezando con la nogalina.
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Pintaba todo lo que encontraba a su alrededor, en su espacio pequeño. El contacto con acuarelistas fue decisivo para preferir esta técnica, que le permite desarrollar todas sus habilidades y demostrar su talento.
“Desde 1980 me presente con mis obras en las galerías, los salones, los concursos de pintura, algunos me rechazaron, otros se escandalizaron, pero también otros me aceptaron y a veces me recompensaron, son las experiencias de todo pintor.”
Dearrollo su estilo, trabajando particularmente en los rasgos del rostro, los músculos y todos los detalles anatómicos. Su destreza le permitió participar en varias exposiciones en Lima, y su obra no solo fue apreciada en Perú, también cruzó fronteras al Ecuador, donde viajó y se involucró en proyectos de carácter artístico-social.
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De ahí, exporta su arte en Ecuador y participa a proyectos sociales.
En 1996, fue invitado a Ecuador por la Fundación NIMA, por la cual pintó y aprendió a conocer la vida de los niños de la calle de Guayaquil. Fue creador del taller de pintura "Tarmeño", que se convirtió en un instrumento importante para educar y rescatar a los niño y jóvenes de la calle, además de ser una vía de escape de la triste realidad que vivían.
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Acuarela "El mudo" (niño de la calle) |
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En 1997, ilustra el primer acuario publico de Ecuador, ubicado en la comunidad milenaria de Valdivia. En este período aprende a manejar el acrílico.
Es emocionante escucharlo hablar de esa época, la cual disfrutó pintando y compartiendo su arte en un ambiente amistoso y de grata convivencia. La proximidad con el mar le inspiró a pintar ballenas, tortugas, aves, reflejando la gran biodiversidad de la costa ecuatoriana, y en el 2006, tuvo la oportunidad de presentar una exposición en las Islas Galápagos. Por esta época también monta una exposición titulada “Valdivia y su gente”, en el Ecomuseo de esta comunidad.
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Tarmeño en Valdivia con "El larvero"

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Después comienza a trabajar dentro del Centro de Rehabilitación Social de Guayaquil (cárcel de mujeres), donde pone a disposición sus habilidades artísticas en proyectos de ayuda social. Según él, el talento es una cosa y el trabajo es otra, ¡mucho más valiosa!
Ciertas mujeres fueron asiduas y hacían grandes esfuerzos para poner en práctica los consejos del “ profe “. Así siguen llamándolo, a pesar de los años que han pasado desde su pasaje por las paredes de la cárcel. De ese lugar es difícil de salir, pero también es difícil entrar cuando se refiere a personas que desean tender la mano a los que nunca han sido sostenidos. Tarmeño, con su pintura formó parte de esta gente.
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Cursos de pintura -
Carcel de Guayaquil |
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Desde 2007 se inspiró en los caballos, aprendió a dominar el trazo de sus formas, de sus rasgos tan poderosos y finos a la vez. Del andaluz al árabe, del domesticado al salvaje, produce obras de un realismo fascinante. Este resultado es la fruto de la búsqueda incesante de la precisión, del replanteamiento de su trabajo y la ambición constante de superación profesional.
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Ahora es reconocido en el mundo de la pintura peruana y ecuatoriana. El conjunto de su obra social y ecuestre, demuestra la gran personalidad y sensibilidad de este artista: ¡Perfeccionista en su técnica, humano en su mirada y fiel a sus elecciones !
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